Algunos críticos asocian a Alejandro Estivill con la llamada generación del Crack, en razón de la constante interacción y la forma en que contribuyó al inicio al inicio de este grupo literario en México. Con ánimo liberal, se orienta con frecuencia a revivir la historia desde un punto de vista sardónico y especialmente reflexivo, como el resultado de una tensión entre la peripecia individual y el contrato colectivo, confabulándose ambos para polemizar sobre los hechos reales de nuestra vida.

Ellos buscan ser importantes, no Alejandro.

Mejor, tranquilamente: "se escribe para sentirse un entregado lector"